La calma de una noche común se transformó en dolor en el barrio Morrosquillo, en el municipio de Cotorra, tras la repentina muerte del patrullero Robert Rodiño, un hecho que ha dejado consternados a familiares, amigos y vecinos.
De acuerdo con la información conocida, el uniformado había compartido horas antes con amigos en un ambiente tranquilo en el municipio del Bajo Sinú. Nada hacía prever lo que ocurriría después. Al regresar a su vivienda, se disponía a descansar cuando decidió tomar una ducha, momento en el que comenzó a sentirse mal.
En cuestión de segundos, la situación se tornó crítica. El patrullero sufrió un infarto que le provocó la muerte de manera casi inmediata, sin que hubiera tiempo para recibir atención oportuna.
La noticia se propagó rápidamente por Cotorra, generando un profundo impacto en la comunidad. Quienes lo conocían lo recuerdan como un joven cercano, alegre y comprometido con su labor, alguien que aún tenía muchos proyectos y sueños por cumplir.
Su fallecimiento no solo enluta a su familia, sino también a una comunidad que hoy lamenta la partida inesperada de uno de sus miembros. En medio del dolor, quedan los recuerdos de su paso por la institución y su relación con quienes lo rodeaban.
Este hecho también deja una reflexión sobre lo impredecible de la vida, donde una rutina cotidiana puede cambiar en cuestión de segundos.







