Lo que comenzó como un espectáculo de entretenimiento terminó convertido en una de las tragedias más impactantes recientes en Popayán. El accidente ocurrido durante una exhibición de vehículos tipo Monster Truck sigue dejando consecuencias devastadoras, elevando a cuatro el número de personas fallecidas.
La más reciente víctima fue identificada como María Camila Fierro, quien se encontraba disfrutando del evento como espectadora y no logró sobrevivir a la gravedad de las heridas. Su fallecimiento ha profundizado el dolor en una ciudad que aún intenta asimilar lo ocurrido.
Según testimonios de asistentes, el caos se desató en cuestión de segundos. Uno de los vehículos participantes, conocido como “La Dragona”, perdió el control de manera repentina y terminó impactando directamente contra el público. La escena generó pánico inmediato: gritos, corridas y desesperación marcaron un momento que nadie esperaba vivir en medio de un evento familiar.
El balance entregado por organismos de socorro es alarmante: más de 38 personas resultaron heridas, varias de ellas en estado crítico, lo que mantiene en vilo a sus familiares mientras reciben atención en diferentes centros médicos de la ciudad.
Más allá de las cifras, lo ocurrido ha abierto un debate inevitable sobre las condiciones de seguridad en este tipo de espectáculos. La cercanía del público con vehículos de alto riesgo y la capacidad de respuesta ante emergencias están hoy bajo el escrutinio de las autoridades.
Las investigaciones ya están en marcha para establecer qué falló: si hubo errores humanos, fallas mecánicas o deficiencias en la organización del evento. Lo cierto es que la tragedia no solo deja víctimas, sino también interrogantes urgentes que deberán ser respondidos.
Popayán hoy no habla de espectáculo… habla de dolor, de pérdidas irreparables y de una tragedia que nadie vio venir.







