La violencia volvió a sacudir con fuerza al suroccidente del país. En las últimas horas, una serie de atentados con explosivos en el Cauca y el Valle del Cauca encendieron las alarmas, dejando víctimas mortales, decenas de heridos y graves daños en la infraestructura vial.
El hecho más grave ocurrió en la vía Panamericana, a la altura de Cajibío, donde un potente artefacto explosivo fue detonado en medio del tránsito de vehículos. La explosión afectó buses, carros particulares y dejó un enorme cráter en la carretera, provocando el cierre total del paso. El saldo preliminar supera la decena de fallecidos y decenas de heridos, en su mayoría civiles que se movilizaban por este corredor estratégico.
En medio de esta escalada violenta, también se reportó la quema de un camión y la instalación de nuevos explosivos en otros puntos de la vía, lo que obligó a la intervención del Ejército, que logró desactivar uno de estos artefactos antes de que causara otra tragedia.
Además, las autoridades han advertido sobre ataques simultáneos en distintas zonas del Cauca, incluyendo el uso de drones con explosivos y atentados contra instalaciones militares, lo que evidencia una ofensiva coordinada que pone en riesgo tanto a la población civil como a la fuerza pública.
Esta ola de violencia se da en medio de tensiones por el control territorial en la región, donde grupos armados ilegales mantienen presencia y disputas, afectando gravemente la seguridad y la movilidad en uno de los corredores más importantes del país.
La situación mantiene en alerta a las autoridades, mientras comunidades enteras claman por garantías de seguridad ante una crisis que sigue dejando dolor, incertidumbre y temor en el suroccidente colombiano.
