La Organización Meteorológica Mundial (OMM) encendió las alarmas sobre el impacto del calor extremo en América Latina y el Caribe, revelando que las altas temperaturas estarían causando alrededor de 13 mil muertes al año en la región.
La advertencia quedó plasmada en el informe “Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025”, presentado en Brasilia, donde el organismo internacional expuso el fuerte deterioro climático que enfrentó el continente durante el último año. Según el reporte, las olas de calor, sequías, inundaciones y fenómenos extremos golpearon a millones de personas en diferentes países.
La OMM explicó que la cifra de fallecimientos podría ser mucho mayor, ya que gran parte de los países latinoamericanos no cuenta con sistemas precisos para registrar muertes asociadas directamente al calor extremo. Por ello, muchos casos terminan invisibles en las estadísticas oficiales.
El informe detalla que durante 2025 se registraron temperaturas históricas en varios puntos del continente. En México, algunas zonas superaron los 52 grados Celsius, mientras ciudades como Río de Janeiro alcanzaron los 44 °C y São Paulo rompió récords históricos de temperatura.
Además del impacto en la salud, la OMM alertó sobre consecuencias económicas y sociales derivadas del cambio climático, incluyendo pérdidas agrícolas, presión sobre sistemas eléctricos, escasez de agua y afectaciones en la productividad laboral. También advirtió sobre el acelerado deshielo de glaciares andinos, fundamentales para el suministro de agua de millones de personas en Sudamérica.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, calificó el informe como un “llamado urgente a la acción” e insistió en fortalecer los sistemas de alerta temprana, la vigilancia meteorológica y la coordinación entre autoridades climáticas y organismos de salud pública para prevenir más víctimas.
El organismo internacional advirtió que, si continúan aumentando las temperaturas globales y no se aplican medidas de adaptación climática, las olas de calor podrían convertirse en una de las mayores amenazas sanitarias de América Latina durante los próximos años.







